IMPOSICIÓN DE LA MEDALLA SAN PABLO A MONS. SERGIO GUALBERTI, ARZOBISPO EMÉRITO DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA. 26-6-2024

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Excelencia Reverendísima Mons.René Leigue Cesari, Arzobispo de Santa Cruz.

Vicerrectora académica, Dra. Mónica Daza Ondarza.

Vicerrector Administrativo Financiero, Mgter. Marcos Delgadillo

Secretario General, Dra.Ivana Lira

Sr. Rector de la Sede Santa Cruz, Mgter. Oscar Ortiz.

Director Académico, Dr. Herland Henry Pinto

Directora Administrativa Financiera. Mgter. Rosalba Liliana Rocha Flores.

Excelencia Reverendísima Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo Emérito de Santa Cruz, quien hoy recibe el merecido reconocimiento de la UCB con la imposición de la Medalla San Pablo

 

A petición de la Junta de sede Santa Cruz, la Junta Nacional de la Universidad, por unanimidad y con múltiples adhesiones, ha decidido otorgar la medalla San Pablo a Mons. Sergio Gualberti, arzobispo emérito de esta Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra y primer presidente de la junta de sede de la Universidad. Este reconocimiento es simbólico, expresa agradecimiento, cariño y, sin duda, es un merecidísimo reconocimiento de la UCB a quien ha caminado durante muchos años, unido a los objetivos y preocupaciones de nuestra Universidad.

Se me hace pequeña, casi insignificante esta distinción para alguien que, como Mons. Sergio ha dado su vida, con inquieta pasión y preocupación, a Bolivia, a los bolivianos, a la Iglesia en Bolivia y a esta obra de la Iglesia que es su Universidad Católica.

Todavía más chiquito me parece este reconocimiento cuando hoy hace 53 años que Mons. Sergio fue ordenado sacerdote, un 26 de junio de 1971, en su país de origen:  Italia. La ocasión es, sin duda, propicia, pero el reconocimiento es muy pequeño para toda una vida entregada al ministerio sacerdotal y episcopal. Una vida que comenzó entre los más pobres, los emigrantes, una vida que se ha destacado por la opción preferencial por los más pobres de este mundo, como Cristo.

La Universidad Católica Boliviana San Pablo no quiere dejar sin reconocimiento humano a las personas que han trabajado, han dado su tiempo, su sabiduría, su vida, para construir la Iglesia en Bolivia y, en definitiva, una Bolivia mejor.

Mons. Sergio ha trabajado sin descanso, doy testimonio de esto, en la pastoral parroquial en La Paz, creando y acompañando comunidades eclesiales de base, en la Conferencia Episcopal Boliviana, como Secretario de Pastoral y Adjunto y en la Arquidiócesis de Santa Cruz como obispo auxiliar, coadjutor y titular.

Todos podemos testimoniar la pasión evangelizadora y la preocupación profética por Bolivia de Mons. Sergio, pero tal vez, yo más todavía, porque cuando he trabajado en la Conferencia Episcopal, la voz de Mons. Sergio resonaba al teléfono en cada conflicto social para decirme: padre pepe, ¿no vamos a decir nada?. He visto como vibraba Mons. Sergio con sus inspiradas y apasionadas reflexiones ante los diferentes conflictos sociales por los que hemos pasado, que no han sido pocos. Le he visto dando forma a los mensajes, aportando, aquilatando las palabras para que iluminasen las diferentes situaciones.

He visto en Mons. Sergio, una viva inteligencia, encarnada en un corazón encendido por el amor al pueblo boliviano y  la pasión por el Evangelio; todo esto no se da sin un amor apasionado por Cristo y por su Palabra.

Mons. Sergio es un profeta que se ha unido a una tradición de profetas de Cristo, apasionados por su Palabra que han sido sucesores de los apóstoles en esta tierra cruceña, como el querido y añorado Cardenal Julio Terrazas o nuestro actúa arzobispo, Mons. René Leigue.

Mons. Sergio, no se si saben, pero ha llegado a estar encarcelado por amor a Cristo, a la libertad, a la verdad y al pueblo boliviano.

Pueden entender que diga que el reconocimiento de la Universidad Católica Boliviana, al otorgarle el reconocimiento de la Medalla San Pablo es, apenas, un detalle muy pequeño para el gran hombre, el gran misionero, el gran sacerdote y obispo al que condecoramos hoy.

Con la medalla San Pablo reconocemos, reconoce la Universidad Católica y agradece, el gran ser humano que eres, Mons. Sergio, el gran sacerdote y obispo que eres y lo mucho que has aportado a la construcción de una sociedad de hermanos, en este “Año de la Fraternidad”, en el que estamos trabajando para encontrarnos como hermanos en la Universidad.

Tu vida, Mons. Sergio Gualberti, es un ejemplo para todos en la UCB. La identidad católica de la universidad se construye con humanidad, esa humanidad que tú derrochas y que viene de la pasión por tu maestro, Jesús, quien te ha impreso en el alma esa capacidad para la búsqueda y la lucha por la verdad en la caridad, como reza el lema de la universidad.

Gracias, Mons. Sergio por todo lo que has aportado a la construcción de la Universidad Católica en Santa Cruz y en Bolivia entera.

La vida y misión de Mons. Sergio nos recuerda la de nuestro patrón San Pablo, cuya fiesta celebramos en tres días. En su predicación del evangelio Pablo no ha sido un mero funcionario que ha cumplido con exactitud una tarea encomendada, Mons. Sergio tampoco. Cuando escribe a los Tesalonicenses les dirá: “amándoles a ustedes, queríamos darles no solo el Evangelio de Dios, sino incluso nuestras propias vidas, porque habían llegado a sernos muy queridos”.  (1 Tes 1,8)

El pastor no se conforma con lo mínimo, con el cumplimiento, sino que se apasiona por su pueblo hasta darle la propia vida. Esto se parece bastante, a la caridad pastoral que ha vivido Mons. Sergio toda su vida.

Ese amor de Pablo, lejos de reducirse a un simple sentimiento, se expresó de hecho en “trabajos y fatigas”, “trabajando día y noche”. Gracias Mons. Sergio, por tu incansable trabajo al servicio de la Iglesia en Bolivia, en particular de esta Iglesia de Santa Cruz.

Mons. Sergio Gualberti, hoy te digo: gracias. Un sincero gracias por tu aporte desinteresado y por tu trabajo sin fin que ha colaborado a la construcción de una Bolivia más fraterna y mejor. Queremos que tu ejemplo de trabajo desinteresado, tu búsqueda apasionada de la verdad, tu jugarte la vida con valentía profética por ella, no pase desapercibido y sea ejemplo para toda nuestra comunidad educativa de la UCB.

Se ha programado este acto para decirte con palabras y con gestos que esta universidad y muchos de nosotros, te llevamos en el corazón y queremos agradecerte por ser una gran persona y un gran pastor.

Gracias y que Dios te bendiga.

 

P. José Fuentes Cano
Rector Nacional
Universidad Católica Boliviana «San Pablo»

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