Rector Nacional señala las trasformaciones pedagógicas y la propuesta académica de la U.C.B. en este nuevo orden mundial

La Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, fundada por la Conferencia Episcopal Boliviana y con 54 años de vida, es una institución de alcance nacional, con sedes en cuatro departamentos del país (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija). Cuenta con cerca de 14.000 estudiantes en 35 carreras, y una presencia importante en el área rural a través de las Unidades Académicas Campesinas y otras unidades académicas en el oriente del país.

A lo largo de su historia, la U.C.B. ha graduado a más de 30.000 profesionales, gran parte de ellos líderes que contribuyen al desarrollo nacional por su importante actuación en el sector privado, público y organismos de la sociedad civil. Por ello, goza de un importante reconocimiento nacional e internacional, expresado en más de 170 convenios con prestigiosas universidades del mundo. Por otra parte, ha contribuido desarrollando, en base a un esfuerzo propio, capacidades de investigación en áreas críticas para la sociedad.

Tres pilares de transformación

A nivel pedagógico se generaron tres profundas transformaciones. La primera fue pasar de un enfoque de simple enseñanza, con el docente como única fuente de conocimiento a un enfoque de “aprendizaje colaborativo”, en el que, dado que existen múltiples y diversas fuentes de conocimiento, los métodos de enseñanza y aprendizaje se fundamentan en la inter y transdisciplinariedad, el aprendizaje activo a lo largo de la vida y el uso de tecnologías.

Una segunda transformación importante fue la orientación de los planes curriculares hacia el desarrollo, no sólo de competencias profesionales, sino también de actitudes y comportamientos basados en los valores del humanismo cristiano. Finalmente, una tercera transformación importante fue el constante fortalecimiento del cuerpo docente a través de su formación pos gradual y actualización tanto a nivel disciplinar, como pedagógico.

A nivel educativo, una transformación importante fue el fortalecimiento del vínculo del estudiante con su entorno laboral y social, con el fin de lograr una formación profesional que no sólo sea teórica, sino que a la vez permita que los estudiantes tengan la oportunidad de aplicar lo aprendido y ser sensibles frente a la sociedad donde se desempeñarán. “Otra transformación educativa importante es la internacionalización de la formación, a través de programas de intercambio, no solo de estudiantes, sino también de docentes, lo cual produjo un aprendizaje institucional basado en estándares internacionales”, afirmo Marco Antonio Fernández Calderón, Rector Nacional de la UCB.

Propuesta académica

Dos elementos destacan en la propuesta académica de la UCB. Primero, una propuesta de formación profesional con niveles de excelencia y segundo, una formación integral, que contribuya a una formación para la vida.

 

Lo primero se expresa con las diversas certificaciones nacionales e internacionales de aseguramiento de la calidad, obtenidas, no sólo para los programas más demandados por nuestros estudiantes a través de acreditaciones, sino también con la certificación internacional de la prestigiosa firma británica Quacquarelli Symonds (QS), que evaluó la actividad académica de la UCB con estándares internacionales comparables con las mejores universidades del mundo.

La formación integral se refiere a educar basados en los valores del Evangelio, pues se asume que los graduados son los constructores del orden temporal querido por Dios.

Proyectos

“Vivimos en un mundo que enfrenta una transformación insospechada, producida por el acelerado desarrollo de las tecnologías digitales. Pero también el mundo enfrenta profundas crisis de carácter social, económico y humanitario.  Este escenario genera no sólo el surgimiento de nuevas profesiones sino la necesidad de profesionales con gran capacidad de adaptabilidad, creativos, innovadores, con una sólida formación humanista y dispuestos a aprender permanentemente”, señaló Fernández.

En este sentido, el gran reto es el de diseñar un nuevo modelo institucional que permita a la   U.C.B. ofrecer una educación que les permita ser los líderes del siglo XXI que nuestro mundo necesita.

El desafío que tiene la U.C.B. no es menor. Lo ilustra de gran manera aquella frase pronunciada por San Juan Pablo II y que decía: «está en juego el significado de la investigación científica y de la tecnología, de la convivencia social, de la cultura, pero, más profundamente todavía, está en juego el significado mismo del hombre”.

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