RN 03.03.2026. En un acto cargado de emoción, abrazos sincero, la comunidad de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (U.C.B.), este 3 de marzo reconoció la gestión de la Mgr. Ruth Riskowsky Arraya, quien condujo la institución entre 2020 y 2026. La ceremonia, realizada en el auditorio de la sede Cochabamba, fue el preámbulo de la posesión de la nueva rectora, Dra. María Mónica Daza Ondarza, y se convirtió en un espacio de gratitud profunda por seis años de liderazgo marcado por la fe, la cercanía y la firmeza en tiempos desafiantes.
“Vivir la verdad en el amor”: la universidad como comunidad de fe
El acto inició con una oración proclamada por S.E.R. Mons. Oscar Aparicio Céspedes, Arzobispo de la Arquidiócesis de Cochabamba y Presidente de la Junta de Sede. Inspirado en la carta de San Pablo a los Efesios, recordó el lema universitario “Veritas in Caritate” y subrayó que la identidad de la universidad no se limita a la excelencia académica, sino que se fundamenta en “vivir la verdad en el amor”.
En su reflexión evocó a comunidades cristianas que, como las de Éfeso, enfrentaron contextos complejos y convulsionados. En esa analogía, animó a la comunidad universitaria a mantener la unidad, a crecer en Cristo como verdad suprema y a comprender que la formación profesional solo alcanza plenitud cuando está enraizada en la fe.
“Somos Universidad Católica y anunciamos la verdad para crecer en el amor para ser auténticos discípulos misioneros desde nuestra profesión”. Su mensaje marcó el tono espiritual de la jornada: una universidad que hace ciencia, pero que ante todo forma personas y comunidad.
El testimonio de una amiga y compañera de camino
En representación de docentes, administrativos y estudiantes, el Director Académico a.i., Dr. Marcelo Guardia Crespo, ofreció un discurso que combinó institucionalidad y afecto sincero. No habló solo desde el cargo, sino desde la amistad.
Recordó que la historia de la rectora no comenzó “detrás de un escritorio”, sino en su natal Potosí, donde decidió dedicar su vida a la educación. Evocó el año 2020, cuando asumió el rectorado en medio de la incertidumbre provocada por la pandemia. “No fue un tiempo fácil, afirmó, pero bajo tu gestión la sede no solo mantuvo su excelencia, sino que vivió una transformación visionaria”.
Destacó la apertura de nuevas carreras, especialmente en el área de la salud, la comunicación y la tecnología, como respuesta concreta a las necesidades del país. Sin embargo, afirmó que su mayor legado no está en resoluciones ni planes de estudio, sino en la cultura institucional que promovió: una gestión con rostro humano, marcada por la escucha, la empatía y la cercanía. “Liderar es saber escuchar. Y tú nos enseñaste eso”.
El auditorio respondió con un aplauso prolongado cuando concluyó: “No es un adiós nostálgico, es un gracias mayúsculo, colectivo y eterno”.
Pandemia, dolor y servicio: una memoria compartida
En su discurso de despedida, la Mgr. Ruth Riskowsky Arraya habló con serenidad y gratitud. Agradeció a Dios, a la Institución Teresiana, de la que es miembro, a los obispos, a las autoridades nacionales y a cada integrante de la comunidad universitaria.
Con especial sensibilidad recordó los momentos más duros de la pandemia: el cierre de puertas, la virtualidad forzada, la elaboración solidaria de miles de mascarillas por parte del personal de laboratorio y la pérdida de miembros de la comunidad universitaria. “Este hecho doloroso, nos ayudó a tomar mayor conciencia de que la vida humana es frágil y corta”, afirmó.
Lejos de paralizarse, la sede se organizó, se unió y descubrió que trabajar en la universidad no es solo cumplir funciones, sino “gastar la vida sirviendo desde la profesión”. Esa experiencia, explicó, fortaleció la unidad y reafirmó que la misión universitaria es formar profesionales competentes y, sobre todo, personas comprometidas con los valores del Evangelio.
Al concluir se dirigió a la nueva rectora, Dra. Mónica Daza, expresó su confianza y cercanía, asegurando que la sede queda en manos capaces y comprometidas con la formación integral de los jóvenes. “Físicamente he recibido esta distinción, pero es fruto de nuestra unidad”, concluyó
“Gracias de corazón”: el reconocimiento del Rector Nacional
Con palabras cargadas de cercanía y gratitud sincera, el Rector Nacional de la Universidad Católica Boliviana San Pablo, P. José Fuentes Cano, expresó su profundo agradecimiento a la Mgr. Ruth Riskowsky Arraya por los seis años de servicio al frente de la Sede Cochabamba.
“Hoy te decimos gracias de corazón, no por cumplir un acto, sino gracias de corazón”, afirmó, subrayando que el reconocimiento trasciende lo protocolar y nace de una valoración auténtica de su gestión académica y administrativa. Destacó no solo su brillante trayectoria dedicada a la formación de docentes y a la pastoral juvenil, sino también los resultados concretos de su liderazgo.
Durante su intervención, el Rector Nacional resaltó que la Sede Cochabamba concluye esta etapa como la primera de la universidad en número de estudiantes, con carreras consolidadas y en crecimiento como Medicina y Odontología, una pastoral universitaria viva y un marcado compromiso con la inclusión social. Logros que reflejan una conducción marcada por la humildad, el trabajo en equipo y la capacidad de dar protagonismo a cada miembro de la comunidad universitaria.
“Has hecho que la universidad sea obra de todos”, afirmó, reconociendo que su estilo de liderazgo deja una huella difícil de sustituir y aún más difícil de olvidar.
Finalmente, el P. José Fuentes Cano expresó su deseo de que la misión educativa que ha caracterizado la vida de Ruth continúe vinculada a la universidad, especialmente en el ámbito de la formación docente, soñando con una Facultad de Educación fortalecida y plenamente integrada. “Seguiremos caminando juntos en este servicio”, manifestó, dejando claro que su aporte a la U.C.B. no termina, sino que se proyecta hacia nuevos horizontes al servicio de la educación en Bolivia.
Desde el Rectorado Nacional y en nombre de toda la comunidad universitaria de la Universidad Católica Boliviana San Pablo, expresamos nuestra más profunda gratitud a la Mgr. Ruth Riskowsky Arraya por su servicio generoso, su liderazgo firme en tiempos difíciles y su testimonio coherente de fe y entrega. Su gestión queda inscrita en la historia viva de nuestra institución como ejemplo de compromiso, humanidad y amor por la educación.









