RN 31.03.2026. Desde el Rectorado Nacional de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” rendimos homenaje al Servicio de Capacitación en Radio y Televisión para el Desarrollo (SECRAD), que celebra cuatro décadas de vida institucional formando comunicadores, especialmente en el ámbito rural. Su trayectoria encarna la misión universitaria de ser una “Universidad en salida”, comprometida con la excelencia académica y el desarrollo integral del país.
Este reconocimiento cobra especial valor a partir del testimonio de José Luis Aguirre Alvis, actual director del SECRAD La Paz y protagonista directo de su historia por ser uno de los fundadores e impulsores de obra comunicacional. Su relato no solo reconstruye el origen de esta instancia, sino que revela una experiencia profundamente humana, marcada por la vocación de servicio, la fe y la convicción de que la comunicación transforma realidades.
Vocación y raíces: el origen de un comunicador
Nacido en Sucre en 1963, en el seno de una familia vinculada a la educación, José Luis Aguirre encontró desde joven su camino en la comunicación. Inspirado por su padre, dio sus primeros pasos creando un periódico escolar artesanal “Brochasos”, experiencia que despertó su pasión por informar y dar voz a otros.
Su ingreso a la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” marcaría un punto de inflexión. Allí, bajo la guía de destacados docentes como Jaime Reyes Velásquez, a quien recuerda con especial cariño y agradecimiento, no solo porque consolidó su formación, sino que le permitió asumir tempranamente responsabilidades académicas, reflejo de una educación que promovía el compromiso y la excelencia.
Cuando una idea se convierte en misión
A mediados de los años 80, una experiencia marcaría el nacimiento del SECRAD. Se trató de un curso de profesionalización dirigido a comunicadores en lenguas nativas, especialmente radialistas aymaras que, pese a su vasta experiencia, no habían accedido a formación universitaria.
Aquella iniciativa, impulsada desde la carrera de Comunicación Social, no solo permitió capacitar a estos actores en el ámbito rural, sino que también generó un intercambio de saberes profundamente enriquecedor. “Ellos nos enseñaron tanto como nosotros a ellos”, recuerda José Luis Aguirre.
El nacimiento del SECRAD: una apuesta pionera
El 30 de marzo de 1986 se funda el SECRAD como resultado de un proyecto presentado por Jaime Reyes Velásquez entonces director de la Carrera de Comunicación Social, ante la UNESCO con el respaldo de Luis Ramiro Beltrán. Este impulso internacional permitió consolidar una propuesta innovadora: formar comunicadores desde y para sus propias realidades culturales.
Desde sus inicios, el SECRAD se proyectó no solo como un espacio académico, sino como un actor comprometido con el desarrollo social y la democratización de la comunicación.
Incidencia y logros: comunicación que transforma
A lo largo de su historia, el SECRAD ha protagonizado hitos fundamentales en el país. Entre ellos, destaca su aporte al reconocimiento legal de la radiodifusión comunitaria en Bolivia en 2004, tras años de trabajo junto a instituciones estatales.
Asimismo, su participación en la Asamblea Constituyente fue determinante para posicionar el derecho a la comunicación como un derecho fundamental, hoy consagrado en la Constitución Política del Estado.
Estas acciones reflejan una vocación clara: incidir en la construcción de políticas públicas que garanticen una comunicación más inclusiva y equitativa.
Presencia nacional: una escuela que recorre el país
Aunque tiene su sede en La Paz, el SECRAD ha extendido su labor a todo el territorio nacional. Desde el altiplano hasta la Amazonía, ha acompañado procesos de formación, asesoría y fortalecimiento de capacidades comunicacionales principalmente en coordinación con diferentes instancias de la Iglesia Católica en nuestro país.
Experiencias recientes, como los programas desarrollados en Riberalta, Cobija y Trinidad, evidencian su compromiso con comunidades que, incluso con recursos limitados, hacen comunicación desde la creatividad y la convicción.
En muchos de estos espacios, el SECRAD es reconocido como un aliado importante principalmente en el área rural: “Cuando alguien pregunta quién apoya en comunicación, la respuesta es clara: el SECRAD de la católica”, afirma Aguirre.
Mirar al futuro con esperanza
Pensar el futuro del SECRAD es proyectar una presencia aún más amplia, con nuevas sedes y propuestas innovadoras que respondan a los desafíos contemporáneos. Para su director, el horizonte está marcado por una comunicación “fresca, creativa y esperanzadora”, inspirada en valores humanistas y en el mensaje del Evangelio.
Una misión que trasciende: comunicar la Buena Nueva
Más allá de la formación técnica, el SECRAD asume la comunicación como una misión profundamente humana y espiritual. “Tenemos la mejor noticia que comunicar: Cristo ha resucitado”, expresa José Luis Aguirre, subrayando el sentido trascendente de su labor.
La U.C.B. celebra 60 años de estar formando profesionales de excelencia y 40 años de la fundación del SECRAD es el testimonio indiscutible que reafirma su compromiso con Bolivia: formar comunicadores que, desde sus territorios y culturas, sean agentes de cambio y portadores de una comunicación verdaderamente humana.